Geológicamente la Cendea de Olza se encuadra en la Cuenca de Pamplona, de cuyo flanco occidental forma parte. Los materiales que afloran se pueden considerar geológicamente modernos, pertenecientes al Terciario, es decir, de una antigüedad menor de 65 millones de años.

Si atravesamos la cendea comenzando por Sarbil, iríamos encontrando rocas predominantemente calizas con algunas intercalaciones de calcarenitas y margas. Llegados a la parte baja del monte, aparece el material más conocido y extendido por toda la Cuenca: son las margas de Pamplona (también conocidas como margas grises o azules), fácilmente visibles en los tufarros (tupo-arriak). Cubiertas por las terrazas cuaternarias depositadas por el Arakil y el Arga, dan origen a los ricos suelos cerealistas. Finalmente, en los montes de Olza encontraríamos, otra vez, las calcarenitas antes mencionadas.

El relieve no presenta rasgos especialmente destacables, con los montes de Sarbil/Mortxe y Olza, las playas de la ribera de los ríos y las terrazas altas (cascajos) cubiertas de cantos rodados.

El clima es de transición entre el atlántico y el mediterráneo, con una temperatura media de unos 12ºC y precipitaciones anuales cercanas a los 1000 mm.

En cuanto al componente hidrográfico, por la superficie de nuestro término discurre un río importante, el Arga, y una serie de afluentes entre los que ocupa un lugar destacado el Arakil. De hecho, sería mejor hablar de dos ríos dominantes, el Arga y el Arakil, abarcando cada uno de ellos sendas mitades de la cendea. Siguiendo la clasificación oficial y centrándonos en el Arga, vemos que recorre el territorio de este a oeste hasta las proximidades de Ibero, donde tuerce hacia el sur. A lo largo del recorrido recibe las aguas de 3 afluentes: Elorz, Juslapeña y Arakil. A su vez, cada uno de estos afluentes tiene su propia red de barrancos, errecas, arroyos, etc

Como se ha dicho, el Arakil merece una mención especial entre los afluentes. Arabarra de nacimiento, tras recorrer la Sakana en dirección O-E gira en Irurtzun hacia el SE y penetra en la cuenca salvando el espectacular, e histórico, desfiladero de Oskia. Deambula meandriformemente por la cendea para entregar sus aguas al Arga en Zumadia.

Llama la atención la facilidad con que la gente ha ido cambiando de nombre tanto al Arga como al Arakil. Frente a la gran estabilidad de los nombres de los pueblos, y seguramente también de los términos, nos encontramos con que el Arga también se llamaba Runa mientras el Arakil aparece como Arga, Burunda, Asiain, etc.

Otro rasgo interesante es la enorme transformación que ha sufrido el paisaje vegetal a lo largo de la historia. Efectivamente, siglos de roturación para cultivos y de sobreexplotación forestal y pastoril han provocado la casi total desaparición de los bosques autóctonos y su sustitución por formaciones derivadas de la actividad humana. Dadas las características climáticas de la zona, la cendea debería estar cubierta, en la planicie cultivada, por el quejigal (Quercus faginea) propio de la Cuenca, hoy prácticamente desaparecido, mientras que en los relieves altos encontraríamos un primer piso  de carrasca (Quercus rotundifolia) y en las zonas altas el roble pubescente (Quercus humilis), bosques que todavía se conservan en parte. Una pequeña mancha de hayas (Fagus sylvatica) en Arlekoa y los bosquetes de ribera completaría el manto vegetal. Finalmente, mencionar alguans plantaciones de pino laricio en Artazkoz, Izu, Olza y Ororbia.